Rosa Meriläinen

Rosa Meriläinen: «El arte y la cultura son la solución a muchos problemas sociales»

KULTA ry, la organización paraguas del sector artístico y cultural en Finlandia, trabaja para reforzar el reconocimiento social del sector y mejorar sus condiciones económicas. Como firme defensora de la financiación pública del arte y la cultura, la organización sostiene que la cultura y el arte pueden dar respuesta a retos fundamentales de la sociedad.

Hablamos con Rosa Meriläinen, secretaria general de KULTA ry, sobre el trabajo concreto que se está llevando a cabo para promover el arte y la cultura finlandeses y sobre cómo construir una política cultural más ambiciosa. Meriläinen, actualmente asesora política en el ámbito de las artes y la cultura, llegó a la organización tras una amplia trayectoria en la política y como escritora profesional. Su papel, tan diverso como exigente, en la organización central del sector cultural requiere un profundo conocimiento de los procesos políticos, amplias redes de contacto y experiencia en el ámbito de la incidencia social.

Rosa, ¿cómo es un día normal de trabajo para ti?
Por lo general, mis jornadas están llenas de reuniones con actores políticos, grupos parlamentarios, partidos, ministerios, organizaciones profesionales, sindicatos y distintas comisiones. También atiendo a periodistas y a personas influyentes en redes sociales, entre otros, y mi labor principal consiste en compartir mi conocimiento sobre el sector de las artes y la cultura. Preparo, coordino y realizo labores de incidencia política junto a personas y organizaciones que comparten objetivos similares.

Últimamente se ha debatido mucho sobre la accesibilidad de la cultura y el arte financiados con fondos públicos en un contexto de dificultades económicas. ¿Por qué afirma que la cultura y el arte son la solución?
La cultura y el arte son la solución a muchos problemas sociales. Los eventos culturales y el trabajo asociativo conectan a las personas, y el acceso libre aumenta la accesibilidad y actúa como una especie de pegamento social, reduciendo la polarización. En el mejor de los casos, la cultura y el arte pueden combatir la desigualdad, y las bibliotecas son un ejemplo muy claro de ello. Como espacios públicos, las bibliotecas conectan culturas, acercan a las personas y facilitan el acceso a la información, además de ofrecer servicios fundamentales, por ejemplo, a la población inmigrante. El arte y la cultura también aportan soluciones a cuestiones como la seguridad o la democracia. E incluso al desamor, por decirlo de alguna manera. En el ámbito educativo, el arte también es clave: he dado conferencias a docentes sobre cómo la cultura contribuye al aprendizaje a través de la alegría y las experiencias compartidas. Es una solución tanto a nivel individual como colectivo.

¿Cuáles son los principales retos y logros cuando organizaciones, artistas y comunidades colaboran en Finlandia y a nivel internacional?
Uno de los retos es, sin duda, la financiación. Aunque muchos proyectos tienen un nivel artístico y conceptual claramente internacional, el camino desde Finlandia hacia el mundo sigue siendo largo, en parte por nuestra ubicación geográfica periférica. En este contexto, los institutos culturales internacionales desempeñan un papel fundamental, ya que ofrecen oportunidades para dar los primeros pasos fuera del país. Por otro lado, Finlandia destaca por su competitividad internacional y su originalidad, y la educación artística básica es de una calidad excepcional. La Universidad Aalto, por ejemplo, ocupa posiciones destacadas en los rankings internacionales. Además de la financiación, la internacionalización exige siempre fuerte motivación y compromiso por parte de los equipos de trabajo.

Desde la perspectiva de una organización cultural, ¿qué consejo darías a los artistas que desean desarrollar una carrera internacional?
A veces ocurre que alguien se lanza al mundo en solitario y tiene éxito, pero en general, la internacionalización resulta mucho más viable con el apoyo de intermediarios profesionales, como agencias o incluso la propia galería del artista. Las instituciones culturales internacionales también son de gran ayuda en este proceso. Es importante conocer bien las estructuras internacionales del propio sector. Sin embargo, un factor clave es el interés genuino por los idiomas y las culturas. Si te interesa París, aprende francés y empápate de la cultura francesa. Siempre resulta inspirador ver a personas decididas a ir, hacer cosas… y conseguirlo.

¿En qué se diferencia KULTA de otras organizaciones artísticas y culturales finlandesas?
Somos la única organización del país que trabaja para influir en la sociedad en nombre de todo el sector artístico y cultural, y nuestro principal público son los responsables de la toma de decisiones. Como organización central, orientamos a los responsables políticos hacia la información adecuada y las personas clave, y actuamos como un verdadero banco de conocimiento del sector cultural. Otras organizaciones forman parte de KULTA como miembros, y a nivel individual es recomendable integrarse en la organización profesional que mejor represente los propios intereses. La democracia es siempre un trabajo colectivo y a largo plazo, y nuestro objetivo es garantizar una relación de confianza con los órganos políticos y de decisión.

¿Qué es lo más gratificante de tu trabajo?
El entusiasmo. Es muy gratificante ver cómo alguien —por ejemplo, un responsable político— se entusiasma con un debate o una idea compartida que puede desarrollarse más adelante. Por supuesto, también lo es poder trabajar en coherencia con mis propios valores. Me siento afortunada de poder defender aquello que considero importante y contribuir a impulsarlo desde mi posición.

Foto: Johannes Romppanen