Tarja Laaksonen: En Uruguay existe mucho interés por la cultura finlandesa

Tarja Laaksonen

Foto: Tarja Laaksonen con el Cónsul Honorario en Uruguay, Andrew Cooper (derecha), y el artista Lauri Astala durante la muestra de su trabajo organizada por el Instituto en Montevideo.

América Latina es el área de interés del Instituto en el período 2014-2017 y cada vez se muestra más cultura finlandesa en la región. Para ayudar con las gestiones propias de la distancia física, el Instituto cuenta con una red de delegados en distintos países del continente americano: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

El Instituto ha organizado unas jornadas en Santiago de Chile para instruir a sus representantes. La formación se concentró en hablar sobre el intercambio cultural y educativo y se conversó sobre las posibilidades y retos en la región latinoamericana. En esta ocasión hemos entrevistado a Tarja Laaksonen, que reside en Uruguay y es una de nuestros representantes.

¿Cómo llegaste en Uruguay? ¿Nos podrías contar algo sobre tu vida laboral?
Empecé mi vida laboral muy joven y todavía sin formación específica. Me mudé a Suecia en 1976 y allí hice el bachillerato nocturno y me gradué como maestra en la Facultad de Educación en Estocolmo. Luego trabajé como maestra de jardín de infancia durante 20 años antes de decidir mudarnos a Uruguay en 1999. Así que ya llevo 15 años viviendo aquí… Mi esposo es de Uruguay y acordamos vivir en su país, donde hasta ahora nos hemos sentido como en casa: ha resultado muy fácil adaptarse aquí. En 2008 me preguntaron si me interesaba desempeñar el cargo de asistente del consulado. Antes de recibir esta propuesta había estado trabajando como maestra y formándome para ser profesora de inglés, y incluso llegué a enseñar rudimentos de finés a los uruguayos que tomaban parte del proyecto de Botnia. En la actualidad, desde el año 2013 sobre representante del Instituto en Uruguay.

¿Qué significa ser representante?
Ser representante quiere decir que, de una manera, soy un enlace físico entre el Instituto Iberoamericano de Finlandia y el ambiente cultural de Uruguay. Aunque la comunicación hoy en día es rápida y fácil por correo electrónico, a veces es necesaria una conversación cara a cara. Como representante aspiro a ponerme al corriente de lo que está pasando en el país en general pero concentrándome especialmente en la cultura y la educación.

¿Qué es lo más agradable de tu tarea como delegada? ¿Y lo que supone un mayor reto?
Lo más ameno es contemplar ejemplos de cultura finlandesa aquí y escuchar los comentarios sobre las obras que hemos traído. Lo más desafiante tal vez sea el marco que engloba todo, es decir, la economía que delimita la actividad, y la distancia desde y hasta Europa. Pienso que existe mucho interés por la cultura finlandesa, la gente es curiosa y las propuestas del Instituto han sido bien aceptadas. No obstante, siempre podríamos hacer aún más, traer literatura, cine, música finlandesa, etc.

¿Cómo es la imagen de Finlandia entre los uruguayos? ¿Qué saben u opinan de los finlandeses?
La imagen de Finlandia es muy positiva aquí y se considera como un país ejemplar, especialmente en asuntos relacionados con la educación. La última noticia relativa a Finlandia fue la versión uruguaya del paquete de maternidad que existe en Finlandia. Antes del proyecto Botnia, en Uruguay se conocía a Alvar Aalto, Mika Häkkinen, Mika Waltari y Aki Kaurismäki. Después, la imagen se ha ampliado, y se conoce la pericia técnica finlandesa, que los finlandeses son personas de confianza y, gracias a los buenos resultados obtenidos en el informe PISA, las personas se han familiarizado con el sistema educativo finlandés. A los uruguayos también les gusta Finlandia porque es un país pequeño con vecinos grandes, a veces complicados, igual que le sucede a Uruguay. Además, el entusiasmo de los finlandeses por el tango favorece la buena impresión.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de colaborar con los uruguayos?
Hmmm… Quizás los 15 años que llevo aquí me han afectado tanto que no siento que deba tomar en consideración nada fuera de lo normal. Una cosa que puede resultar diferente es el sentido de la puntualidad, aunque eso es algo relativo: el ballet de SODRE siempre empieza a la hora indicada. En la universidad puede ser que haya que esperar al profesor o que el equipo técnico no esté en el lugar a la hora acordada. Creo que siempre hay que comprobar todos los datos una vez más, aunque probablemente esto sea algo universal. En Uruguay, el contacto con algunos socios puede ser más formal que en Finlandia, pero como representante del Instituto, la colaboración con los agentes hasta ahora ha sido sencilla y productiva.

 

Entrevista de publicación libre con permiso del Instituto Iberoamericano de Finlandia

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