Cuando era niña, la artista Eija Koski quedó encantada con el himmeli, un tradicional adorno colgante geométrico originario de Finlandia. Sin embargo, su vocación no se revelaría hasta mucho más tarde, y llegaría de mano del amor. Ahora trabaja como artista a tiempo completo y recorre el mundo con exposiciones y talleres, difundiendo el universo del himmeli.
El himmeli es un objeto familiar para los finlandeses. En sueco, himmel significa cielo, y originalmente se creía que estos delicados móviles garantizaban buenas cosechas y atraían la buena suerte. Eija Koski crea sus impresionantes estructuras con paja procedente de su propio campo de centeno ecológico.
Te enamoraste de los himmeli en la granja de tu tía, en el norte de Savonia. ¿Cómo recuerdas ese momento?
Esta es una historia escrita en mi interior. El recuerdo es como una película muda grabada en mi retina desde que tenía diez años. Recuerdo haber visto un himmeli colgado del techo de la cabaña de mi tía Klaudia. La habitación estaba llena de gente. Recuerdo dónde y cómo estaban sentados todos, pero mi atención se centraba únicamente en el adorno y su movimiento mágico. Sentí como si no hubiera visto ni oído nada más: fue amor a primera vista.
Sin embargo, la vida me llevó por diferentes lugares y por todo el mundo. Viví en Suiza, España y Portugal, donde trabajé como guía. Como siempre me gustaron las matemáticas, empecé a estudiar economía en Finlandia. Pero el destino me devolvió al himmeli a través de otro encuentro importante: cuando me enamoré de mi marido, que era agricultor. Él me lo enseñó todo sobre el centeno, el trigo, la cebada y la avena mientras paseábamos de la mano por el borde de sus campos. Me abrió las puertas al mundo del trabajo manual y me enseñó la importancia de los materiales a través de su identidad ostrobotnia: lo importante que es conocer tu tierra y cómo cada planta posee características propias. Empecé a combinar todo esto con mi interés por las matemáticas y las habilidades manuales, y así se cerró el círculo. Participé en mi primer curso de himmeli y me entregué por completo a este viaje.
El himmeli suele asociarse con la decoración navideña. ¿Qué significa para ti?
El himmeli solía tener un significado más importante, pero, lamentablemente, con el paso del tiempo, se ha reducido a un simple adorno navideño. El himmeli es un símbolo de buena suerte y protector de la cosecha, y los finlandeses tienen una relación muy afectuosa con él: a menudo les hace sonreír y les evoca recuerdos navideños o de la casa de su abuela, por ejemplo.
Para mí, sin embargo, un himmeli también habla un lenguaje matemático universal de belleza, que escuché por primera vez cuando era niña. ¿Por qué también fascina a los japoneses? El himmeli representa una especie de figura espacial, una geometría sagrada que el alma reconoce. Es una de las figuras de Platón, el octaedro, que se repite en la naturaleza y en todo el universo. En Japón, a menudo me preguntan si hay algo sagrado en el himmeli. Siempre respondo que sí. Tanto el material como el proceso son sagrados.
Me encanta la idea de que mis himmeli estén hechos con material propio, procedente de mi campo de centeno. La paja de centeno renace en forma de himmeli. Representa la forma de vida que comparto con mi marido, que siempre me acompaña en los viajes, allá donde me lleven mis himmeli. Sin embargo, si no viviera en un pequeño pueblo de Ostrobotnia, no sería creadora de himmeli. El vacío y el silencio me brindan creatividad y la fuerza para centrarme solo en esto.
¿Qué significa para ti el proceso de crear un himmeli?
Siempre llevo ”gafas de himmeli”. Los veo por todas partes, incluso donde no están. Me inspiran los patrones geométricos de la naturaleza, y cuando empiezo a hacer un himmeli, a menudo en mi casa de campo, a mi alrededor no hay distracciones. Tengo vistas al mar desde la puerta principal y lo único que oigo es el murmullo del agua. Me sumerjo en un estado meditativo: no veo, no hablo, no oigo a los demás y mi mente se vacía. Solo pienso en la siguiente paja que voy a colocar. La lentitud y las pausas son esenciales en la filosofía del himmeli.
La fabricación y el uso del himmeli está ligada a una técnica y a una tradición. ¿Tu trabajo busca revitalizarla?
La técnica del himmeli es siempre la misma: se pasa un hilo hacia delante, se lleva la paja sobre el hilo y, en la intersección, se retuercen juntos. Si hablamos de la esencia de un himmeli, una de las cosas más esenciales es su movimiento. He fabricado himmeli con otros materiales, pero los de vidrio o metal, por ejemplo, no se mueven de la misma manera ni transmiten la misma experiencia. Ahora estoy haciendo un himmeli con bordes curvos, que rompe con su naturaleza geométrica. Me pregunto si esto supondrá una ruptura con la tradición.
A pesar de la fragilidad de los materiales, has realizado exposiciones en todo el mundo. ¿Cómo transportas tus obras?
Mi marido envuelve meticulosamente el himmeli en papel de seda. Dice que le lleva casi tanto tiempo como fabricar un himmeli . A veces termino las piezas in situ: primero meto el armazón en mi maleta y luego lo monto en forma de estructura tridimensional en el lugar de destino.
¿Cómo ha sido recibida internacionalmente la técnica del himmeli?
El trabajo de mi vida es dar a conocer la técnica del himmeli como una forma de arte y artesanía. Según mi experiencia, ha cautivado especialmente a arquitectos y diseñadores. El himmeli se ha convertido en una forma de arte y no se considera una mera artesanía o un pasatiempo: en Japón, por ejemplo, el proceso de elaboración es tan importante como el resultado final. Allí, a menudo se equipara con la filosofía ikigai, vinculada con la alegría y el sentido de la vida.
Publiqué mi primer libro sobre himmeli hace quince años, porque anteriormente solo había un libro sobre el tema, que mi profesora escribió en 1986. He escrito dos libros en finés, uno en sueco y otro en alemán. ¡Incluso hay una traducción al español! Los libros tratan sobre el himmeli desde diferentes perspectivas: su belleza y armonía, sus orígenes extranjeros, su relación con el diseño finlandés, etc.
También recibo muchos mensajes y solicitudes de visitas. Los entusiastas más apasionados quieren viajar hasta aquí desde lugares como Suiza o incluso Estados Unidos, para aprender sobre el himmeli en Ostrobotnia: sus orígenes, materiales y todo el proceso de fabricación. Un himmeli se llama himmeli en todos los idiomas del mundo. Esto facilita que las personas interesadas se encuentren, incluso si se hallan en lados opuestos del mundo.





